Tener metas en diferentes aspectos de la vida –el profesional, el
social, el familiar, el personal– es una parte importante de la vida.
Las metas nos impulsan a seguir adelante, a lograr sueños y a llenar
aspiraciones; son, en otras palabras, un motor que nos estimula a
superarnos.
Sin embargo, a veces nos quedamos a mitad del camino; por
cualquier motivo, abandonamos el sueño. Cuando esto ocurre porque hemos
repasado nuestros objetivos y ya no queremos seguir en esa dirección,
esto es algo positivo.
Siempre es prudente, a lo largo del camino, repasar los objetivos y
rectificar el rumbo que llevamos. Pero muchas veces ocurre todo lo
contrario: dejamos de trabajar para eso que queremos debido a varios
“tropiezos” que logran descarrilarnos. Si este es tu caso, aquí tienes 5
pasos seguros para volver a encaminarte hacia tus metas ¡y lograrlas! 1. Sueña… con los pies en la tierra. Es hermoso soñar con alcanzar grandes metas, pero, al mismo tiempo, es importante mantenerlas dentro del reino de lo posible. Comenzar a estudiar ballet a los 40 años de edad con la ilusión de ser una prima ballerina es un lindo sueño, pero ¿es realista? Esto no quiere decir que debes soñar “pequeño”, sino que lo hagas con una actitud madura y realista. En otras palabras; puedes estudiar ballet, disfrutarlo e incluso llegar a ser fantástica, pero el resultado que deseas ‘por factores ajenos a ti –no está en tus manos. Por otra parte, es cierto que hay muchos casos de personas que han hecho lo aparentemente imposible, pero la realidad es que eso que lograron no era imposible, sino muy difícil. Con dedicación, esfuerzo y perseverancia ellas vencieron todas las dificultades y lo lograron.
2. Descubre cómo se come un elefante. Tienes una meta, pero la tarea se te hace ¡gigante! Solo de pensar en todo lo que tienes que hacer para llegar a ella te abruma y te hace pensar que quizás es “misión imposible”. ¿Por dónde empezar? Recuerda el famoso chiste: ¿Cómo se come un elefante? Un bocado a la vez. Divide la meta en pasos, comenzando por el más pequeño, que puedes ir dando día a día. La meta, por ejemplo, de aprender otro idioma, comienza por buscar las diferentes opciones de cursos, instructores, etc. Da el primer paso y deja que este te lleve al segundo, el tercero, etc.
4. Si es necesario, pide ayuda. Aunque el esfuerzo y la dedicación tienen que ser tuyos, no tienes que hacerlo solo. Está permitido solicitar ayuda u orientación. Investiga todos los recursos –tanto los económicos como los intelectuales– que pueden ofrecerte un apoyo cuando lo necesites. Si es posible, búscate un mentor –alguien que conozca de ese campo o que tenga experiencia– que puedas consultar cuando necesites orientación.
5. Acepta que el proceso no es linear. Algunas personas se rinden a mitad del camino porque enfrentan algún bache o contratiempo que retrasa su progreso. La realidad es que el camino hacia tus metas no es una línea recta, sino una que serpentea, avanza y se detiene. Si das dos pasos hacia adelante y uno hacia atrás, no lo veas como un fracaso ni lo tomes como una excusa para abandonar el sueño. Aprende del proceso y sigue adelante. La clave radica en no darse por vencido. Recuerda el viejo dicho japonés:
“Si te caes siete veces, levántate ocho”.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario